Article escrit amb Gemma Ubasart, publicat a El País (23/2/2026)
https://elpais.com/opinion/2026-02-23/mas-alla-del-psoe-alli-donde-se-juega-la-partida.html
Allí donde se juega la partida. No pretende ser un inicio pretencioso o provocativo. Si se lee políticamente el contexto, resulta evidente que solo puede frenarse la llegada de VOX al gobierno del Estado, y por lo tanto la consolidación de la deriva hacia la derecha radical, si se juega de manera inteligente en los espacios de la triangulación de izquierdas y plurinacional, más allá del PSOE. Y esto tiene que ver con la articulación de proyectos, programas y liderazgos sólidos y creíbles, pero también con una buena estrategia electoral.
Eso
no exime a los socialistas de hacer su trabajo. Toni Domènech da una pista. En El
declive de la fraternidad escribe que Azaña acierta en la alianza
republicana-socialista en 1931: era la única posible en el contexto de
importantes retos históricos. Eran necesarios avances emancipatorios radicales,
yendo a la raíz de los problemas, tanto desde un punto de vista normativo (se gobierna
para generar cambios) como instrumental (para poder blindar el apoyo ciudadano
al nuevo proyecto). Algo similar ocurre hoy.
¿La batalla está perdida?
Antes de entrar en materia, una previa. Es lógico que para algunos actores sea importante debatir de manera política (que no moral, no confundirse) si la batalla está ya de antemano perdida. Sin este punto de partida, las propuestas que están proliferando en la arena pública tendrían poco sentido. Conviene ir al inicio, deliberar más allá de redes sociales, medios y actos públicos sobre el diagnóstico de la situación actual. Porque de este diagnóstico, derivaran procesos y concreciones.
Desde nuestra perspectiva periférica, la depresión continuada del espacio progresista madrileño crea un microcosmos que propicia miradas extremadamente pesimistas. Y no es algo nuevo. Ya en 2022, y en diversas visitas a la ciudad, detectamos entre analistas, líderes partidistas y profesores, de distintas sensibilidades de la izquierda, un estado anímico de negatividad distante de una realidad política mucho más compleja que podía albergar elementos de esperanza.
No es una simple alternancia
El momento es grave. El avance de las derechas radicales y de las apuestas desdemocratizadoras en el mundo es una realidad. Los gobiernos de los estados-nación tienen un papel relativo, pero aún lo tienen. Frente a la voluntad explícita de cambiar las reglas de juego, los consensos básicos, no es poco disputar la existencia de gobiernos con lógicas bien ensambladas con actores políticos y sociales, que hagan bandera de la democracia, los derechos humanos, el estado del bienestar, la acción climática, o el derecho internacional. No podemos no intentarlo: las ventanas de oportunidad también se construyen.
La respuesta neokeynesiana de Europa frente la crisis de la covid-19 es un claro ejemplo. Y España, con un gobierno de coalición progresista, jugó fuerte en la definición del rumbo de la región. Más público (estatal y comunitario) fue la respuesta a la crisis, y dio esperanza. En las elecciones que se celebran a lo largo del binomio 2020-22 la reacción retrocede, penalizada per su egoísmo y negacionismo. Esto cambia con los tambores de guerra, exaltación militarista a la que la opinión publicada prestó destacados altavoces.
No es
baladí quien está en cada momento y sitio. No es un tema de personas sino de
agendas. Sin Unidas Podemos en el gobierno en 2020, ¿se hubiera profundizado el
giro social? Es un contra fáctico, no lo sabremos nunca, pero sirve para
pensar. Quienes escribimos este artículo no estamos en el juego partidista. Y
entendemos que sería de mucho interés armar programa político, facilitar puntos
de encuentro, de producción y de imaginación más allá de los actores concretos.
Identificar y construir agendas compartidas entre formaciones.
Es la
triangulación de izquierdas y plurinacional la que hace posible gobiernos y
coaliciones progresistas a partir de 2018. Pero al conjunto de espacios
diferentes al PSOE les ha costado mucho impulsar dinámicas de cooperación. Se
ha jugado en pequeño. Resulta un reto primordial poder tejer horizontes de
esperanza en un contexto de complicidades y confianzas. Porque el conflicto y
la disputa son consustanciales a la vida política, pero situarse permanentemente
en ellos genera desafección. De la misma forma que lo hace el exceso de
tacticismo o la obsesión por la comunicación inmediatista.
Estas
agendas compartidas solamente podrán hacerse efectivas si se sale bien
posicionado de la cita electoral. ¿Cómo hacerlo? Sin fórmula mágica, pero si
con dos ideas básicas. La primera, las complicidades y confianzas que
apuntábamos. No nos jugamos un escaño arriba o abajo individualmente, sino
sobre todo un resultado de conjunto. El segundo, conocer en profundidad como
opera el sistema electoral: de las 52 circunscripciones, solo unas pocas son
proporcionales, lo que invita a cooperar. Actuar con bisturí, de manera similar
a como lo hizo Mamdani en su carrera a la alcaldía de NY. Generosidad y buen
análisis.
Finalmente
remarcar la especificidad del caso español: el seguro contra la deriva hacia la
derecha radical ha sido la plurinacionalidad. Las derechas nacionalistas periféricas,
de la misma manera que ocurrió a partir del Pacto de San Sebastián, han
preferido falcar una opción de esperanza a una de reacción. Las izquierdas
soberanistas se consolidan como sólidos proyectos de transformación en varios
territorios. Los proyectos políticos con arraigo reciben la confianza del
electorado. Probablemente la iniciativa hacia 2027 deberá tejerse a partir de
la plurinacionalidad, la imaginación y las dinámicas de fraternidad.
a la part superior de cada escrit