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The Spanish Elections 26J, the incomplete transformation

(Text de l'article publicat al blog del CURA, 13-7-2016)
Las elecciones generales del pasado 26 de junio cierran en España un ciclo que se inició hace poco más de dos años, con las elecciones europeas de mayo de 2014. Ha sido el ciclo de expresión política del cambio de época. Y no se acaba nada, más bien se asientan las bases de lo nuevo. El 15M de 2011 se fraguó una corriente social de fondo que cuestionaba las viejas formas de hacer política, sus tramas de corrupción y su austericidio injusto. Aquí en Cataluña, esa corriente coexistía con la movilización masiva por el “derecho a decidir”.  El malestar social podía haberse estancado ahí, en la esfera de la denuncia ciudadana reactiva. Pero no se quedó en eso. Las elecciones europeas de 2014 marcan la irrupción de Podemos como dispositivo de canalización política de la cultura 15M, en sentido amplio. El gran avance se produce en las elecciones municipales del 24 de mayo de 2015. En esos comicios, las candidaturas de confluencia entre movimientos ciudadanos y actores políticos del cambio consigue ya no sólo irrumpir sinó ganar en las grandes ciudades, con Barcelona y Madrid a la cabeza. Lo emergente, el conjunto de las fuerzas transformadoras consigue una victoria electoral sin precedentes. En la capital catalana, una activista antideshaucios se convierte en alcaldesa. Poco despues, se configura una amplia mayoría soberanista en el Parlamento de Cataluña. Faltaba por producirse un cambio importante: el fin del bipartidismo en España.  Pues bien, tras el 20D y su réplica el pasado 26 de junio, el bipartidismo ya es historia. Y no porque haya emergido –como en muchos paises europeos- una derecha populista y xenófoba, sinó porque el vehículo político del cambio -la suma de la coalición Unidos Podemos con las confluencias territoriales en Cataluña, País Valenciano, Baleares y Galicia- ha conseguido más de 5 millones de votos y situar 71 diputad@s en el Congreso, casi a la par con el partido socialista, algo impensable hace sólo dos años. Es extraordinario el cambio de paisaje: lo es por haber transitado de lo social a lo político; de lo fragmentado a lo confluyente. Y lo es por su orientación progresista, de más democracia en una sociedad más abierta, como respuesta a la crisis y como orientación estratégica de un  tiempo nuevo. Es un escenario quizás sin parangón; quizás también cargado de potencialidades aún por desplegar.
Pero más allá de la mirada larga, las elecciones del 26 de junio nos proporcionan también otras señales que no deberíamos ignorar. Por una parte, el PP no sólo sigue ganando elecciones sinó que incrementa el nivel de voto en relación al 20D. Por otra parte, las expectativas de Unidos Podemos y las confluencias no sólo no se cumplen, sinó que se dejan un millón de votos por el camino en sólo 6 meses. No se trata ahora de proponer posibles explicaciones, peró sí aportar algunas reflexiones a partir de los resultados; dos en concreto. Y una consideración final.
En primer lugar, el resultado del 26J da por superada la tesis de la ventana de oportunidad histórica para intentar “tomar el cielo por asalto”, a partir de una lógica de tsunami político-electoral. El régimen bipartidista sale tocado, en plena crisis, pero no hay colapso. Los 71 escaños de las fuerzas del cambio son un hito y pueden dar para mucho, pero tendrán que desplegar su potencial en un esquema de tiempos políticos ralentizados: construyendo una dinámica más cercana a la “lluvia fina” que al “tsunami”, tejiendo complicidades sociales, y trabajando en el marco institucional sin perder los elementos culturales de la nueva política. En segundo lugar, el resultado del 26J nos enseña que en el terreno de las emociones,  las fuerzas de la vieja política tienen también recursos importantes que les permiten jugar y ganar. El recurso emocional al miedo ha ganado a la sonrisa, a la esperanza. El miedo al cambio, a sus incertidumbres, se ha impuesto al malestar que genera la corrupción. Unidos Podemos y las confluencias no plantearon una campaña en el campo programático, de los contenidos, de las alternativas de política pública. Pensaron que quizás ese era un tablero demasiado complicado. Tal vez lo era. Y tal vez la opción por disputar la batalla en la política emocional, en la política del relato como estrategia fuese acertada. En todo caso no ha sido ganadora. Y por tanto los 71 escaños –y las dinámicas de articulación social que antes mencionaba- deberan tejer también un terreno de política sustantiva: ganar credibilidad y apoyo como alternativa creible de gobierno, de transformación concreta de las condiciones de vida materiales de la gente, de superación viable de injusticias inmorales y corrupciones indecentes.
Finalmente, la red de ciudades por el cambio, el nuevo municipalismo, deberá seguir demostrando que la transformación  cotidiana de las ciudades es posible, y tendrá que fortalecer su dimensión simbólica, de punta de lanza de lo nuevo, de la ética y la humanidad como gramática de la política. Pero se enfrentará a un poder estatal hostil. Y eso plantea también límites. Plantea obstáculos de fondo a las estrategias del cambio. Los gobiernos locales deberán ser conscientes de todo ello: del juego de potencialidades y dificultades; de la necesidad de fortalecer complicidades ciudadanas para hacer frente a hostilidades estatales; de lo imprescindible de seguir reconstruyendo derechos básicos y esperanzas de futuro.
The Spanish general elections of the 26th June (26 J) ended a cycle that began just over two years ago. The European elections of May 2014 heralded the political expression of a new era, which has now settled . The social movement that began in Spain on the 15thMarch 2011 (15M – also known as the “indignados”) forged a new dynamic that questioned establishment politics, its corruption and unjust ‘austericide’.  From where I am writing, in Catalonia, this converged with the mass mobilization in favour of the right for self-determination. But the movement moved beyond the area of such reactive forms of civic protest. The 2014 European elections marked the emergence of Podemos as a device that channelled the demands and the political culture, in the broadest sense, of 15M into our formal democratic institutions. The municipal elections of the 24th May 2015 marked another major breakthrough. In those elections, the alliance between social movements, civic platforms and political parties in favour of change broke through to gain governing majorities in Spain’s major cities – including Madrid and Barcelona. This was an unprecedented victory for transformative forces. For example, in Catalonia, Ada Colau, a prominent leader of the anti-eviction movement becomes mayor of the Capital, Barcelona, shortly followed by the formation of a nationalist majority in the regional parliament.
Following these developments, delivering the end of bipartisanship in Spain stood out at the next challenge for the new political forces. They delivered on this. The general election of the 20th December (20D) and (following the political stalemate and inability to form a government) its re-run on 26J, made bipartisanship history in Spain. It is notable that this has not occurred – as in the case of many other European Countries – because of the emergence of a xenophobic right wing populism. It is because the political vehicle for change, “Unidos Podemos” with regional confluences in Catalonia, Valencia, Baleares and Galicia, has achieved more than 5 million votes and 71 parliamentary representatives, almost on a par with the Socialist Party – something that was unthinkable only two years ago. The change of scenery is remarkable because it signifies a transition from the social to the political, from the fragmented to the convergent, and because of its progressive orientation, calling for more democracy and a more open society, as a strategy for renewal and response to the crisis. It is perhaps un unparalleled development, that may also still be full of fruit to bear.
However, the results of the 26J point to more immediate concerns which we should not ignore. On the one hand, the “Partido Popular” (PP – the Spanish conservatives that have governed since 2011, despite the direct implication of prominent local and national actors in major corruption scandals that have unravelled during this time), not only keeps winning elections, but has increased its share of the vote since 20D. Moreover, the expectations of Unidos Podemos and the regional confluences to surpass the PSOE were not met, and 1 million votes were lost between 20D and 26J. I will not try here to develop explanations, but will offer two reflections on the significance of the result, and one final thought.
First, the electoral result of 26J has negated the possibility to “take heaven by assault” (i.e. “tomar el cielo por as alto”) – a popular argument that identified a historic window of opportunity to take over political power through a political and electoral tsunami. Spanish bipartisanship remains in crisis, but it has not collapsed. Achieving 71 parliamentary seats is an important milestone, but they will have to deliver their potential within a steadier and decelerated political timeframe, that has more in common with a “drizzle” than a “tsunami”. It will have to weave complex social solidarities, and work within the existing institutional framework without losing the political culture that engendered it.
Second, 26J teaches us that the old political forces also have significant resources to draw on in the realm of emotional politics. At the end of the day, their appeal to fear beat the politics of hope. Fear of change and its uncertainties trumped the discomfort generated by corruption. ‘Unidos Podemos’ and its allies did not make substantive public policy alternatives the central focus of their campaign – perhaps because they thought this terrain was too complicated. And it might have been – the decision to base the campaign on the politics of emotions might have been the correct one, although it did not deliver victory. As such, the 71 seats and the aforementioned dynamics of social alliance building, should also develop substantive policy policy agenda. In this way, credibility can be established, and support won, as a viable alternative government that can deliver a concrete transformation in people’s lives, and overcome the immorality of injustice and the indecency of corruption.
Finally, the “new municipalism” made up of a network of cities for change, must continue to demonstrate that the transformation of everyday life in cities is possible. It will also have to strengthen its symbolic dimension as a spearhead of the yet to come – of ethics and humanity as the new grammar of politics. But it will face a hostile state that implies limits, and contextual obstacles to strategies for change.  Local governments should be aware of all this: of  the game of difficulties and potentialities; the need to establish popular support to confront state hostility; and to do what is necessary continue rebuilding basic rights and hopes for the future.


Amb el somriure, el sorPPasso.



Demà, 26J. Esperances: que la gent senzilla enterri la corrupció en nom de la decència; que els pobles s’alcin pel dret a decidir, i els barris pel dret a la ciutat; que les dones i els homes obrin en comú un demà quotidianament feminista; que la gent jove ompli les urnes de futur, i la gent gran aposti pels somnis dels joves; que la gent treballadora guanyi el partit entre l’austericidi i la vida… Tot sense por, tot amb força. I que el somriure i la discreció siguin la gramàtica del canvi.

Aportaré un granet de sorra a aquestes esperances votant En Comú Podem. Perquè el sorPPasso és possible, i guanyar necessari.  Perquè el Xavier, la Lucía, el Josep, la Sònia, el Mundo, la Mar, el Joan, el Marcelo, l’Aina, la Marta, el Jaume, el Fèlix, la Maria, l’Òscar, el Joan… són gent honesta i generosa, que defensen l’alegria.



Eleccions 20D: construir sobiranies en comú


Les estatals del 20D no són tampoc unes eleccions més. Amb elles es tanca el primer cicle del canvi d’època, que s’inicià amb les europees del 2014, i va continuar amb les municipals del Maig i les catalanes del Setembre, on es van expressar en clau electoral i guanyadora les dinàmiques del 15M i del sobiranisme. Sí, el paisatge polític ja ha canviat de forma substancial: BComú governa i Ada Colau és alcaldessa; al Parlament hi ha majoria d’escons constituents. Totes dues coses eren gairebé impensables a l’inici del cicle. En paral.lel a tot això, el govern conservador i autoritari de Rajoy anava esgotant el mandat, instal.lat en la majoria absoluta d’un PP instal.lat, alhora, en la corrupció estructural (com CDC, d’altra banda, a Catalunya). Però el 20D està a punt d’arribar, i amb ell la possibilitat de fer fora el govern de la dreta,  acabar amb el bipartidisme, culminar el cicle de canvi, i obrir un temps polític constituent també a l’estat espanyol. Què aporten d’específic aquestes eleccions al període que estem vivint?. Alguns elements i no menors.

D’entrada, la possibilitat que la dinàmica guanyadora de les confluències i les alternatives municipals esclati també amb molta força en el marc estatal. Les victòries de Barcelona, Badalona, València, Madrid, Saragossa, A Coruña, Santiago, Ferrol, Cadis, Pamplona... van ser incontestables i de magnitud no prevista. Per què la xarxa de ciutats del canvi no hauria de ser una palanca cap al triomf de la xarxa de candidatures que recullen aquell esperit? Em sembla que hi ha condicions de possibilitat perquè els resultats d’En Comú Podem, Compromís, En Marea, Podemos… no només forcin un escenari d’irrupció, sinó també de disputa per guanyar. Que la possible derrota del PP no passi per un recanvi dins l’establishment (PSOE o Ciutadans), sinó per una alternativa constituent i plurinacional.

És la primera vegada que el cicle d’activació ciutadana nascut del 15M (democràcia real) i del mosaic de mobilitzacions en defensa dels drets bàsics (de la PAH a les marees contra les ratallades, passant per tres vagues generals) es troba amb una finestra d’oportunitat per convertir la nova hegemonia social de valors en majoria política a l’estat. Si això funciona, serà també possible desfermar dues lògiques: la del canvi de gramàtica en les formes d’exercici de la política (la reconstrucció d’una democràcia socialment reapropiada); i la del canvi en les polítiques públiques (la reconstrucció de la dignitat i els drets bàsics de la gent). Per tal que s’obri pas la decència sobre la corrupció, i la justícia social sobre l’austericidi, no només s’ha de fer fora el PP, cal que el canvi real del 24M no s’aturi, i que la constel.lació d’agents que l’impulsen resulti també guanyadora el 20D.    

En moments de crisi de règim, a més, els canvis en les esferes de la politics (sistema de partits) i les policies (polítiques públiques), impliquen també transformació de la polity (regles del joc). Més enllà de l’immobilisme reaccionari del PP ; més enllà del tímid reformisme constitucional de PSOE i Ciutadans, pot obrir-se pas un tercer relat que situi el futur en mans d’un procés participatiu transformador; una dinàmica que generi una nova institucionalitat superadora de la cultura política fins ara dominant. No és fàcil. Hi ha però un element indefugible: el compromís de convocar el 2016 un referèndum a Catalunya, on puguem exercir el dret a decidir, inclòs el dret a la independència, amb el compromís simultani d’articular els mecanismes que facin efectiu l’escenari desitjat per la ciutadania. Només el referèndum pot desbloquejar el conflicte nacional, i només votant es pot plantejar una resolució d’aquest en termes democràtics.

En síntesi, el 20D va de sobiranies. De la possibilitat de reconstruir la sobirania popular en un marc constituent que deixi enrere la política corrupte, autoritària i inhumana. De la possibilitat d’exercir la sobirania nacional, per mitjà d’una consulta vinculant. Crec que per fer realitat aquesta aposta la xarxa de forces del canvi real ha de guanyar el 20D. Per tot això, el diumenge vinent votaré En Comú Podem. Votaré un gran equip humà encapçalat per en Xavi Domènech, una persona generosa, lluitadora i honesta. Ho faré com a ciutadà que reclama protagonisme; com a militant de Barcelona en Comú i d'Iniciativa. Amb la il.lusió i l’esperança intactes.




Entre el 27S i el 20D: construir confluències, exercir sobiranies

(Text de l'article que em publica El Crític el 23 d'octubre de 2015)

El 27 de setembre la lògica plebiscitària va quallar. D’una banda, les forces polítiques erigides en referents principals d’aquesta lògica obtenen bons resultats: majoria absoluta d’escons elegits amb mandat d’independència (mai abans havia passat) i creixement de Ciutadans molt més enllà de les fronteres socials del seu vot. D’altra banda la participació va ser desbordant. Cap previsió la situava en el 77.5%: un milió més de votants en 5 anys, una altra dada inèdita. Un marc conceptual (frame) traslladat a l’escenari polític com a factor de mobilització electoral funciona si connecta amb l’experiència i l’esperança de la gent. És la ciutadania qui l’avala o el refusa, i el 27S el va avalar: pels resultats, i pel nivell incontestable de participació. Es tracta, en síntesi, d’una polarització en l’eix nacional, en clau dicotòmica sobre la independència, que pren força sobre la resta de dimensions del conflicte polític (esquerra/dreta; vell/nou...). A partir d’aquí és rellevant reflexionar sobre tres qüestions: 1) genera aquest escenari una dinàmica de fractura social?; 2) és l’escenari amb més potencial de superació de l’status quo nacional, de resolució en clau democràtica del conflicte entre Catalunya i l’estat espanyol?; 3) dibuixen les properes eleccions del 20D una nova finestra d’oportunitat, té sentit batallar per obrir-la?. Cap de les tres qüestions té respostes nítides, però s’hi poden estirar fils de reflexió.

1) A la societat catalana segueixen predominant lligams interpersonals i col.lectius de tota mena; segueixen predominant dinàmiques de mestissatge i creuament de vincles. Estem lluny d’una fractura social. La clivella política a l’entorn de l’eix socioeconòmic no ha desaparegut (expressa desigualtats col.lectives múltiples i potents), i segueix operant de forma transversal i no acumulativa a l’eix nacional. Tant o més rellevant, l’espai polític que es va forjant a l’entorn de les confluències –Barcelona en Comú, Catalunya Sí que es pot…- reprodueix i articula una valuosa heterogeneïtat nacional, cohesionada pel teixit de valors del catalanisme popular (el nou catalanisme de la unitat popular?). Existeix, d’altra banda, una base sòlida de polítiques públiques orientades a garantir que llengua i origen no operin com a elements causals de desigualtat o segregació: molt clarament, el model escolar d’immersió lingüística, i les polítiques urbanes del municipalisme d’esquerres. Hi ha tanmateix una realitat punyent on l’origen és factor estructural de discriminació: l’exclusió de la ciutadania de milers de persones migrants, fruit d’una normativa estatal d’estrangeria sistemàticament avalada per PP, PSOE, C’s i CiU. I hi ha també un element de risc: l’opció de connectar la qüestió nacional a l’esfera vital i identitària. És significativa, en aquest sentit, l’apel.lació emocional de JxS al “vot de la teva vida”, o la profusió de banderes i cors en la campanya de Ciutadans; en contrast amb el caràcter més laïc i republicà del “governem-nos” de la CUP. L’estat propi no hauria d’anar d’identitats personals, sinó de redistribució estructural del poder polític.

2) El procés sobiranista ve impulsat per una gran força ciutadana, i en ell hi participen una pluralitat d’agents polítics. Són dos elements rellevants. La mobilització social el situa en coordenades d’ampliació democràtica. La pluralitat d’actors el fa inclusiu i heterogeni alhora. Sobre aquesta base, s’adopten dues estratègies que defineixen la seva fase més recent. D’una banda, l’ANC i Òmnium decideixen traslladar la dinàmica ciutadana a l’escenari electoral, en forma de suport explícit a determinades forces polítiques (des del propi naixement d’una de les candidatures). D’altra banda, el frame plebiscitari es defineix en termes d’independència i no de sobirania. Cap de les dues estratègies, al meu entendre, no enforteixen el procés ni ajuden a viabilitzar el full de ruta.  L’autonomia dels moviments socials en relació a les forces polítiques ha estat un avenç democràtic al llarg de les últimes dècades. El 27S marca una dinàmica de retrocés en aquest aspecte. I no serà fàcilment reversible. Pel que fa a l’altra qüestió, polaritzar en termes d’independència –en comptes de sobirania i dret a decidir- fa més petit el camp del sí. I dibuixa, a més, una trajectòria de resolució democràtica del conflicte nacional menys sòlida i efectiva que fer-ho a través de l’acumulació de forces per arrencar tant el referèndum com els mecanismes jurídics que permetin viabilitzar un resultat d’independència, si aquesta fos la voluntat ciutadana.

3) Catalunya sí que es pot (CSQP) ha intentat, des d’una nova aposta de confluència, articular la visibilitat de l’eix social a la defensa del referèndum vinculant. Els resultats han quedat per sota de les expectatives. Crec que no expressen errades de fons, però sí insuficiències i límits en el model de confluència (hi faltaven actors i dimensió ciutadana) i en el relat polític (presència insuficient de la narrativa constituent i sobiranista). La lògica de canvi d’època fa necessària la construcció d’un nou subjecte, fruit d’una confluència ampliada i ciutadana, referent de múltiples cultures emancipatòries, i amb voluntat de generar hegemonia, com ja passa avui amb Barcelona en Comú. Les eleccions generals poden, en aquest sentit, configurar una nova finestra d’oportunitat. Clarament, la confluència hauria de gestar-se en clau nacional, responent a les inquietuds i anhels de la gent de Catalunya: la necessitat de derrotar el govern de Rajoy, de superar el règim del 78 i el bloqueig de l’estat a l’autodeterminació; així com la necessitat d’un horitzó d’esperança a l’entorn de la justícia social, la política neta i la democràcia real. La xarxa de ciutats del canvi arreu de l’estat, expressió tangible d’un municipalisme constituent i guanyador, pot operar com a ancoratge de solidaritat i causa compartida.

El procés constituent català, en tot cas, ha de tirar endavant, en totes les seves dimensions. Si després del 20D l’immobilisme persisteix, a Catalunya la lògica democràtica ha de resultar imparable. Caldrà anar forjant la nova legalitat de ruptura que permeti exercir la sobirania i convocar el referèndum –amb reconeixement i empara internacional- per tal que, amb plenes garanties democràtiques, la gent decideixi lliurement la relació jurídica de la nova república catalana amb l’estat espanyol. Es tracta, molt en síntesi, de construir confluències i exercir sobiranies: avançar en l’articulació d’un nou subjecte (superador d’identitats polítiques preexistents) per guanyar un futur radicalment democràtic (superador d’injustícies socials i nacionals persistents).




Per què crec que vivim un canvi d'època política a Catalunya?

(Article que em publica El Crític 28 de Maig del 2015)

Vivim un canvi d’època que es manifesta en moltes dimensions. Al llarg dels últims anys s’han expressat indignacions i alternatives socials. A les eleccions de diumenge la ciutadania ha situat la política, també, com un territori on és possible forjar somnis, on l’esperança busca camins de majoria. Des del 1979 no havia passat una cosa així; un procés polític amb remor de moment històric. A les municipals, les forces de la vella centralitat (CiU, PSC i PP) perden 435.000 vots a Catalunya respecte el 2011. Els diferents espais de l’esquerra vinculada a la superació del règim del 78 (ERC, ICV-EUiA, CUP i formats diversos de Confluència) en guanyen 536.000. No és tan sols una qüestió de volum de vots. És un punt d’inflexió: en actors, guió i agenda.   

Ho és en actors, perquè més enllà de la lògica de partits emergeix la dels nous subjectes de confluència. Barcelona en Comú (Bcomú) n’és l’expressió més rellevant però no l’única. A Terrassa, Vilafranca, Mollet, Santa Coloma, Badalona, Vic, Tortosa, Sabadell, Castelldefels… s’han articulat també confluències de geometria variable, totes elles amb components de ciutadania potents, més enllà dels espais polítics preexistents. I no es tracta només de presència o irrupció en l’ecosistema polític, sinó d’apostes amb vocació guanyadora que trenquen els respectius taulers. Bcomú assoleix el 25,2% dels vots i guanya a 6 dels 10 districtes, i a 54 dels 73 barris de la ciutat. A feus històrics del PSC, com Nou Barris, s’enfila al 34% dels vots, deixant els socialistes al 16,3%, un veritable canvi d’hegemonia.

El punt d’inflexió es produeix també en la reconfiguració de l’agenda política. El triomf de Bcomú, els bons resultats de moltes altres candidatures de confluència, el manteniment de les alcaldies d’ICV-EUiA i l’avenç important de la CUP, fan emergir les dimensions social i ciutadana amb força, és a dir, els antagonismes polítics a l’entorn de les injustícies socials i de la corrupció estructural. Queda molt tocat el guió de la unidimensionalitat política a l’entorn del procés sobiranista. L’eix nacional no s’abandona, però s’articula als altres dos eixos del conflicte polític. Bcomú incorpora el compromís programàtic de situar Barcelona com a capital del dret a decidir, única forma de resoldre en clau democràtica el conflicte entre Catalunya i l’estat espanyol. Però Bcomú ha ubicat la lluita contra les desigualtats i contra la corrupció en el nucli del seu relat. No, el triomf d’Ada Colau no afebleix el procés; però impugna frontalment les polítiques socials de CiU. És més, Bcomú fa l’aportació d’emmarcar el vot majoritari de les classes populars de la ciutat en el terreny del catalanisme, barrant el pas a l’avenç del fenomen Ciutadans.

Finalment, les ruptures en el sistema d’actors i en el guió polític tenen lloc en un context de canvi de règim. Les correlacions de força canvien substancialment. A Barcelona les forces favorables a exercir el dret a decidir (per tant sobiranistes) passen de 21  a 29 regidors, produïnt-se a més un gir substancial: les esquerres pel dret a decidir (Bcomú, ERC i CUP) passen de 7 a 19 regidors, deixant CiU (10 regidors) clarament en minoria dins el camp sobiranista. A l’interior de l’esquerra, la suma de Bcomú i la CUP (14 regidors) deixa molt enrere els 5 d’ERC i els 4 del PSC, un escenari ni tan sols imaginable fa només 4 anys. Barcelona, a més, no és un cas aïllat. La dinàmica guanyadora -o la possibilitat real de liderar governs- dels subjectes de confluència es reprodueix, per exemple, a la capital de l’estat (Ahora Madrid), València (Compromís), Saragossa (Zaragoza en Común) o A Coruña (Marea Atlántica). Els nous actors emergeixen com a espais de majories, configurant-se, per tant, alternatives guanyadores no només al PP, sinó al bipartidisme del 78 (PSC-CiU a Catalunya; PP-PSOE a l’estat).

La consolidació o afebliment d’aquestes dinàmiques resta oberta. En tot cas, les municipals han representat un pas endavant rellevant per les esquerres alternatives i ciutadanes. Un salt qualitatiu en clau de canvi de règim, en tant que canalitzen propostes de nova política, i de sobirania social i nacional, de lògica constituent. Barcelona esdevé de nou, com en altres moments de la seva història, la punta de llança. Potser sense l’èpica de la Rosa de Foc o del 14 d’Abril, però amb la possibilitat d’obrir un escenari fins ara inèdit, referent de justícia social i revolució democràtica per a les ciutats i els pobles del Sud d’Europa. 

24 de Maig de 2015


Gràcies. A totes i tots els qui heu fet possible, cada dia, aquesta extraordinària campanya que va acabar ahir.

Als barris, a les places de Barcelona s'han tornat a obrir horitzons d'esperança. Ha estat emocionant veure i compartir tants somriures de tanta gent senzilla, amb trajectòries vitals de lluita, que ara sí, ara poden guanyar!.

Pere Casaldàliga diu que és només en el treball de cada dia on hi ha la prova del valor dels nostres somnis. Hi ha molts petits i grans esforços, molta feina ben feta, al darrera de cada acte, de cada debat... de cada esclat ciutadà de força i de tendresa. 

Gràcies immenses. I demà, a exercir de debò, amb alegria, el poder popular. I a fer història en comú. I dilluns, a seguir construint vida, a peu de carrer, des de trinxeres de fraternitat. 

Construint alternatives. ICV-EUiA-EPM a peu de carrer

 
“Som d’esquerres i ecologistes perquè som municipalistes. Des de sempre, i ara més que mai. Fem activisme polític des del compromís amb la quotidianitat, com a espai per transformar la vida. Amb les polítiques de proximitat, com a eines per construir igualtat, llibertat i fraternitat. Amb la democràcia local, com a projecte per situar el poder en mans de la gent”.

Així arrenca el Manifest 2015 d’ICV-EUiA-EPM. Sí, el municipalisme de l’esquerra verda nacional, colze a colze amb la ciutadania i els moviments socials, ha estat clau per avançar cap a pobles més humans i habitables, cap a barris dignes, com a àmbits de convivència entre persones diferents. Mai no hem deixat de treballar per millorar les condicions de vida de la gent. Sempre hem lluitat per fer possible que la gent escrigui el seu propi futur, ciutat a ciutat. Aquests últims anys han estat molt durs. Anys de crisi-estafa on PP-PSOE-CiU, al dictat de la troika, han retallat i mercantitlitzat els drets bàsics de tothom per finançar el rescat de bancs i banquers corruptes. Però la gent comú ha plantat cara: amb indignació col.lectiva i construint alternatives. Molts Ajuntaments han estat trinxeres de resistència ètica. El món local d’ICV-EUiA-EPM hem estat a peu de carrer, compartint espais de mobilització; i als Ajuntaments, a molts governs municipals, fent de les polítiques públiques eines de treball pels drets, la dignitat i la democràcia. Tot aquest bagatge de lluita i de govern el posem ara al servei de projectes municipalistes carregats de futur. Perquè el 24M la ciutadania ompli les urnes de força i esperança; de vots a les candidatures on s’integra la gent lluitadora d’ICV-EUiA-EPM.

És un gran bagatge: la força dels valors traduïts en fets. El grup de Suport Municipal d’ICV-EUiA-EPM ha recollit les experiències en una magnífica publicació coordinada pel Santi Cayuela. Es tracta del llibre “Construint Alternatives”, on es fan visibles i prenen significat fins a 92 pràctiques –vertebrades en 4 blocs i 22 eixos- impulsades pels governs de l’esquerra verda a molts pobles i ciutats. És el relat dels fets. Una realitat escrita amb la gramàtica del compromís municipalista i transformador. Una aportació on conceptes com nova política, on paraules com esquerra i ecologisme prenen vida, s’omplen de contingut. Fóra impossible fer-ne una síntesi en poc espai. Es pot llegir/consultar el llibre a http://apeudecarrer.cat/publications/1362 val la pena fer-ho. Però val la pena també destacar alguns elements a tall il.lustratiu.

En el primer bloc, sobre “territori i recursos naturals” s’hi presenten més de 30 experiències al voltant de models urbans i ecològics amb implicació ciutadana, orientats a construir entorns habitables de vida quotidiana: la gestió pública de l’aigua al Prat, les polítiques exemplars d’energies netes a La Sénia, l’urbanisme participatiu i amb consulta ciutadana d’Olesa i Altafulla, les anelles verdes de Terrassa i St Boi, o la xarxa d’horts urbans de St Feliu i Sta Coloma de Gramenet. Al segon bloc, el de “les polítiques municipals per la justícia social” s’hi despleguen pràctiques de rescat ciutadà, accés a l’habitatge, garantia del dret a l’alimentació, educació al llarg de la vida o cultura per la igualtat: la mobilització de pisos buits per lloguer social a St Vicenç dels Horts, l’escola municipal de música a l’Hospitalet, la potent tarifació social de St Feliu i Cerdanyola, el projecte educatiu de Sta Coloma de Cervelló o el Pla Jove de Cubelles. El tercer bloc fa visible l’esforç municipal per “superar la crisi amb nous models productius i ocupació digne” i s’exposen més de 20 polítiques concretes de dinamització econòmica i lluita contra l’atur: l’exemplar iniciativa de Sta Perpètua de convertir cada inversió en un projecte associat a un pla d’ocupació, la gestió de serveis municipals per impulsar cooperatives a La Llagosta i entitats socials a Esparreguera, o el projecte d’emprenedoria social a St Boi. El quart bloc, per últim, tracta les pràctiques de “qualitat democràtica i participació” on emergeix la gestió ciutadana d’espais, les audiències públiques i les consultes o l’elaboració participativa de pressupostos: les regidories de barri a St Feliu, el portal de transparència a Sta Perpètua, el pla de participació ciutadana de La Palma de Cervelló, les inversions participatives a Altafulla o les reunions veïnals obertes a Argençola.

Sí, un llegat sòlid que cal posar en valor: el millor punt de partida  per anar ara més enllà. Per construir el nou municipalisme del bé comú. Des de la confluència de totes les opcions compromeses a derrotar les causes i les polítiques del patiment; des de l’aposta per la justícia, la vida i la felicitat, poble a poble; barri a barri. A Barcelona hi estem treballant de valent per fer-ho possible a través de Barcelona en Comú. Arreu del país, centenars de candidatures municipals d’ICV-EUiA-EPM i d’espais de Confluència estan també plantejant alternatives per guanyar, per obrir un temps nou de ciutats humanes i habitables. Fem-ho possible el 24 de Maig. Que l’esperança trobi camins de majoria.    

 

Un Programa En Comú per guanyar Barcelona


 
Un dels components clau dels períodes electorals és l’elaboració i aprovació de programes per part de les candidatures que s’hi presenten. A Barcelona En Comú ho hem fet. I hem considerat el procés com a oportunitat per transformar les formes i els resultats: per innovar en el com i en el què. Tenim un programa sòlid i atrevit, i ho és en la mesura que s’ha construït en comú, a partir de les capacitats col.lectives. És un programa transformador i factible, i només podia ser-ho si arrelava i creixia en espais d’intel.ligència vivencial i quotidiana, amb aportacions des de molts angles d’expertesa. Es tracta d’un programa trenat i amb valors que el vertebren, però obert i dinàmic, entès com a espai de diàleg permanent amb la ciutadania. S’havien d’explorar maneres d’obertura democràtica inèdites, i crèiem tenir el teixit humà i el cabal d’il.lusions necessari per fer-ho. S’hi han implicat a l’entorn de 5.000 persones que, des d’aportacions molt diverses, han anat forjant un programa per guanyar Barcelona, per escriure el futur de la ciutat amb lletres de justícia social i ambiental, amb músiques de revolució democràtica i fraternitat.

El procés va arrencar fa temps, a la tardor del 2014, lluny encara de les pressions electorals. Centenars de persones als eixos temàtics, als grups de barri i als espais polítics van elaborar diagnosis, reflexions compartides i unes primeres propostes. Un cop tancat l’acord de confluència i concretada l’aposta de Barcelona En Comú, es va posar en marxa un procés de participació presencial i digital, amb l’objectiu d’incorporar propostes, valorar-les i prioritzar-les. El resultat és, d’una banda, un Mandat Ciutadà format per un nucli de 40 mesures de màxima prioritat. I d’altra banda la proposta Fem Barris, un conjunt ampli de mesures de proximitat, elaborades barri a barri, a peu de carrer. Al Mandat Ciutadà i al Fem Barris s’incorpora, finalment, el document de la Ciutat En Comú, amb propostes aportades per col.lectius de població i àmbits temàtics, moltes d’elles amb un alt grau de transversalitat. No ha estat fàcil anar encaixant les peces del mosaic programàtic, però ha estat possible. I s’ha erigit un procés d’aprenentatge col.lectiu inèdit i molt valuós. Inscrit en els valors de democràcia oberta que habiten l’ADN de Barcelona En Comú.

El resultat d’aquest procés no és, no podia ser un programa convencional. No és un document rígid i tancat, carregat de promeses amb peus de fang. És un programa articulat per mesures concretes orientades a l’acció; mesures ambicioses i alhora realitzables; transformadores; molt pensades i alhora obertes a noves interaccions.

El programa es vertebra a partir de quatre blocs. El primer d’ells, Drets Bàsics, recull el conjunt de propostes orientades a reconstruir la dignitat i l’autonomia personal, a restablir el respecte més estricte pels drets humans vulnerats en època de crisi i desmantellament social: des de la prevenció dels desnonaments i la lluita per l’ocupació digne, fins al compromís d’assegurar els subministraments bàsics, passant per la seguretat alimentària, o la garantia d’una renda municipal perquè ningú no visqui en situació de pobresa. El segon bloc, Canvi de Model, incorpora les mesures que expressen amb força l’aposta per un nou model econòmic i ecològic: una economia urbana diversificada, cooperativa, amb teixit comercial i industrial de proximitat, generadora d’ocupació estable; i una ciutat ecològica i habitable que situa els bens comuns –l’aigua, l’energia, l’aire; i també l’habitatge i els carrers- sota control social, perquè mai més no siguin privatitzats. El tercer bloc, Ciutat per la Vida, agrupa les mesures vinculades al dret a la salut, a l’educació, al suport a l’autonomia i a la vida en comunitat. Les propostes per construir entorns urbans, ambientals i culturals acollidors i incentivadors: una quotidianitat de relacions cuidadores i emancipadores. Com ens diu la xarxa feminista, ciutadania i cuidadania. Una Barcelona on tots els projectes de vida siguin realitzables, on els barris siguin dignes perquè la gent pugui ser feliç. Finalment, el quart bloc, Democràcia Oberta, allà on s’articulen les mesures de govern exemplar i transparent; de rendició de comptes i control ciutadà; de democràcia participativa i institucions obertes. Unes noves regles del joc per una nova política, perquè Barcelona estigui en mans de la gent; de veïnes i veïns que han de poder exercir el seu dret a decidir sobre inversions i projectes, sobre el model de barri i ciutat on volen viure i atrapar la felicitat.         

Sí, un Programa En Comú de veritat; un programa per guanyar el 24 de Maig. Una proposta sòlida i oberta per construir en clau col.lectiva una Barcelona més justa, humana, habitable i democràtica.

 

 

A GUANYAR BARCELONA !


El Juliol del 2013, a l’Assemblea d’ICV de Barcelona aprovàvem el nostre Manifest, amb aquestes paraules finals:

Vivim un canvi d’època que ens demana solidesa i audàcia alhora. Volem una ICV més activista, però no com a refugi de les nostres certeses, sinó per anar més enllà de la nostra fortalesa. Des del que som, apostem per la creació d’un espai més ampli: per retornar la ciutat a la gent i la dignitat als barris. El repte immediat és transitar de la fragmentació de les resistències a la confluència en l’alternativa. Amb el nou subjecte hem de construir la Barcelona del bé comú. Perquè l’esperança i la felicitat siguin majoritàries. Totes juntes. A guanyar”.

De les tres fites del Manifest n’hem assolit hores d’ara dues: tenim una ICV més activista i tenim un acord de Confluència. Ja podem anar a totes: a construir el nou subjecte per guanyar. Hem treballat a fons per aconseguir-ho: amb tenacitat, discreció i convenciment. Sí, ho hem fet ARA i ha estat a BARCELONA. Ens hem dotat de l’instrument col.lectiu per derrotar les injustícies i reconstruir el dret a la ciutat. Enfront la vulneració de la dignitat humana, enfront el segrest democràtic del govern municipal, l’acord de Confluència ha de sumar energies per rescatar els drets bàsics, i retornar Barcelona als seus veïns i veïnes.

Trias parla del somni social. Sabem que la geografia del seu s’estén de la Marina de Luxe al Deutsche Bank. Però el somni social de la gent és derrotar Trias. I l’acord de Confluència ho fa possible. L’acord entre ICV-EUiA, Guanyem, Podem i Procés Constituent és històric. Per primera vegada un subjecte teixit amb valors de justícia social i revolta democràtica protagonitza la batalla municipal per guanyar Barcelona: per construir una ciutat amb dignitat per viure i aire net per respirar, una Barcelona en mans de la gent.   

Aquest context d’esperança estarà poblat per moltes persones, rostres, somriures... serà una gran força col.lectiva construida des de múltiples contribucions personals, totes elles instransferibles. L’Ada Colau ha expressat la voluntat d’encapçalar-ho: és una magnífica notícia. L’Ada aporta una llarga trajectòria de compromís social, de treball per l’empoderament col.lectiu de persones humils, de lluita contra la corrupció del poder. I ara l’aboca a l’articulació d’un espai polític emergent –forjat des de la pluralitat i la suma de pràctiques- que permeti a la gent i als barris populars avançar en el camí que va de la Barcelona trencada i en venda, a la Barcelona per viure, a la ciutat dels bens comuns.

N’estic convençut de la força d’aquest projecte. Em fa il.lusió participar-hi. No ho faré, però, des de la candidatura. He treballat 12 anys a l’Ajuntament, durant 3 mandats, i ara toca que altres companyes i companys ho facin. Tornaré a Polítiques de la UAB a fer classes, i a l’IGOP a fer recerca, en tinc també moltes ganes.  Queden, però, moltes causes per lluitar, injustícies encara clavades a la pell de la ciutat. I seguiré implicat, des de l’activisme de base, des d’ICV-EUiA i des del nou subjecte compartit, aportant un nou gran de sorra per guanyar Barcelona, per fer-la més humana i habitable. Ha estat un temps magnífic, d’esforços i complicitats per anar fent realitat somnis discrets, al costat d’equips de persones extraordinàries, militants de les utopies quotidianes. A totes vosaltres, un agraïment immens. A les que agafeu el relleu, un agraïment també immens. I molta, molta força. 




2015. Més democràcia (guanyar Barcelona, guanyar sobirania).

Per acabar l’any, dues reflexions per l’optimisme. Poden tenir, potser, un punt d’ingenuïtat; en tot cas, tenen bastant d’utopies quotidianes… i sobretot de confiança en les capacitats col.lectives per fer-les realitat. 

Guanyar Barcelona. Perquè la política municipal s’assembli a la vida.

Hi ha una idea recorrent, formulada des de perspectives d’esquerres, que sol generar un alt grau d’acord. Molt en síntesi, la idea planteja que des de les esferes del poder es promouen -com a mecanisme de dominació cultural- valors individualistes. I que aquests valors han aconseguit avui una clara hegemonia social, impregnant les actituds i les aspiracions de la majoria. Això explicaria l’absència de processos col.lectius de contestació, amb capacitat de transformar a fons l’ordre injust existent. És una idea que pot tenir elements de versemblança. Sempre he sospitat, però, que hi ha quelcom que no funciona en ella.

Crec que en la quotidianitat; en les relacions familiars, d’amistat, de veïnatge, comunitàries, predominen els valors de solidaritat –acompanyar i compartir des de vincles d’afecte- de generositat –fer sense esperar res a canvi- d’empatia i de lluita, com a actitud per superar obstacles i mirar de ser feliç. Res d’això no em sembla individualista. Passa, però, que aquest teixit de valors no s’expressa en l’esfera del poder. Que els més forts de la política i de l’economia prenen decisions des de codis de cobdícia i immoralitat, que són socialment minoritaris. Si aquest raonament fos correcte (potser no ho és) hi hauria, sobretot, un repte pendent: guanyar-los políticament com ja estan derrotats socialment. Guanyar-los en el terreny del poder i la presa de decisions, com ja estan derrotats en el terreny de l’hegemonia quotidiana de valors.

Em sembla que alguna cosa de tot això està començant a passar. Hi ha ganes de revolució democràtica per fer que la política s’assembli a la vida. Perque la gent senzilla prengui el poder; i el seu entramat de vida generosa, solidària i lluitadora s’incorpori com a codi polític predominant. A Barcelona, el 2015, pot passar. Resulta que la gent, els barris, la xarxa relacional no s’assembla gens als qui ara ens governen. Hem de confluir per guanyar l’Ajuntament, per fer-los fora . Perquè la política municipal s’assembli a la vida quotidiana, perquè la gent governi, i la ciutat es construeixi des de valors de discreció, esforç i fraternitat. Crec que a Barcelona és possible.

Guanyar sobiraniaDes de la ciutadania i els barris, per viure amb dignitat.

El 2014 ha estat l’any del 9N. Enfront l’hostilitat política i jurídica de l’estat, la ciutadania planta cara i més de 2,3 milions de persones dipositen les seves paperetes dins les urnes. És la mobilització més gran de la història de Catalunya. Hi ha una mirada “politocràtica”del procés, que tendeix a situar els partits,  les seves estratègies, i els seus rèdits electorals en el centre de l’anàlisi. Hi ha, d’altra banda, una mirada sociològica que tendeix a caracteritzar el procés en clau transversal, interclassista i vinculat al terreny identitari. Potser les dues perspectives tenen elements de raó i val la pena tenir-les en compte. Tot i així, em semblen insuficients : intueixo que no capturen ni la naturalesa ni la complexitat del fenomen. D’una banda, el procés ha arrelat en la ciutadania i la gent ha esdevingut un subjecte col.lectiu, mobilitzat, molt més rellevant que cap partit, que cap líder. La ciutadanització del cicle ha estat una constant. La mobilització social ha desbordat l’escenari institucional. D’altra banda, hi ha també un alt component popular, de gent jove, precariat, persones grans humils, segments de rendes baixes, en el perfil ciutadà de la mobilització.

Una pinzellada sobre Barcelona. Digue’m-ho d’entrada: el 9N ha estat la mobilització més gran de la història de Nou Barris, de la franja del Besòs (Trinitat Vella, Bon Pastor, La Verneda i La Pau, Besòs-Maresme), del Carmel, de La Marina… del conjunt de barris populars de la ciutat. A Nou Barris es van mobilitzar 34.000 persones; a la franja del Besòs 18.000; als barris del Carmel-Teixonera-La Clota, més de 6.000; a La Marina de la Zona Franca, 6.000 més… A la ratlla de 65.000 veïns i veïnes dels barris més vulnerables, dels que estan per sota del llindar de la pobresa relativa, van desobeir l’estat, i van implicar-se en el procés participatiu del 9N. Mai no havia passat una cosa semblant. El nivell de mobilització era inèdit. 52.000 d’aquestes persones van optar per trencar amb l’status quo (42.000 Sí/Sí i 10.000 Sí/No).

El lideratge ciutadà i, dins d’aquest, el component popular del procés són la millor garantia de la seva vinculació a valors de justícia social. Motius doncs per l’optimisme. Crec que el 2015 podem fer noves passes endavant cap a la conquesta d’espais reals de sobirania, cap a l’exercici del dret a decidir. I crec que els barris treballadors de Barcelona hi seran al capdavant. Aportant un perfil de lluita social: una trajectòria de compromís per la millora de les condicions de la gent humil, pel dret a la ciutat, per viure amb dignitat.  



Dignitat, feina i espai per viure, barri a barri.

La gent d’ICV-EUiA hem posat en marxa l’elaboració oberta i participativa de propostes, orientades a perfilar els compromisos electorals amb els que volem guanyar. Volem guanyar les municipals del 2015 perquè la Barcelona en venda de Trias és ja insuportable, per insensible i classista; perquè és marca i no barri. Volem posar la ciutat en mans de la gent, i reconstruir amb la gent el dret a la ciutat. I ni podem ni volem fer-ho sols. Ho volem fer en el marc d’un nou espai de confluència ciutadana, social i política que ja s’està forjant, de forma compartida. Sí, confluir per guanyar; i guanyar per viure, respirar i treballar amb dignitat. És de sentit comú, però no és fàcil. És perfectament possible, però haurem de lluitar-ho molt. Ha de ser un projecte il.lusionant, nou. I ben ple de continguts.

Per concretar aquests continguts –i com a contribució a la dimensió programàtica de la confluència- hem activat el procés “BCNxViure”. Es configura a partir de quatre tipus d’espais per a l’aportació d’idees i propostes. a) un espai en xarxa, la web www.barcelonaperviure.cat; b) un material de mà per ser repartit a carrers i places; c) jornades de ciutat amb 3 eixos temàtics; i d) trobades de barri/districte en clau de proximitat. La setmana passada vam arrencar amb la primera jornada temàtica “Dignitat per Viure”, i el primer acte territorial a Vilapicina i Torre Llobeta (Nou Barris).

- A “Dignitat per Viure” vam debatre sobre la reconstrucció dels drets socials i la dignitat humana, enfront les retallades de serveis i la mercantilització de la vida. Vam fer-ho amb companyes i companys de l’IGOP, la PAH, l’Aliança contra la Pobresa Energètica i l’Institut d’Infància i Món Urbà. Vam compartir la realitat d’emergència social i habitacional palpable avui a Barcelona i la necessitat d’articular un Pla de Rescat Social orientat, per exemple, a fer possible el dret a l’habitatge en una ciutat lliure de desnonaments, a eradicar la pobresa infantil, a garantir que a cap llar no es passa fred ni es talla l’aigua per motius econòmics, a garantir la seguretat alimentària o un transport públic a preus assequibles. El mes vinent farem la Jornada “Feina per Viure” on debatrem sobre com lluitar contra l’atur i crear treball de qualitat, en el marc d’un nou model superador de l’economia financera i especulativa, i articulat a l’entorn del cooperativisme, el teixit productiu, l’ecologia i el comerç de proximitat. Finalment a “Espai per Viure”, el tercer eix temàtic, construirem propostes per superar la contaminació i la presència massiva de cotxes, per forjar una Barcelona amb aire net per respirar, barris humans i habitables, i els béns comuns -com l’aigua i l’energia- sota control públic.

- A Nou Barris vam fer una trobada veïnal i amb activistes socials en un espai emblemàtic: la Plaça Carmen Laforet al bell mig de l’illa d’equipaments de Cotxeres Borbó, on la lluita veïnal i les polítiques públiques dels governs plurals d’esquerres han fet possible l’existència avui d’un centre integral de salut, una biblioteca, un casal de gent gran o un centre esportiu municipal. Les participants traslladaven indignació enfront les situacions de necessitat, atur, manca d’escoles bressol, supressió de busos de barri, opacitat del govern municipal  o la nul.la connexió de la regidora de districte amb la gent. Però alhora mostraven compromís i ganes de teixir complicitats per recuperar el dret a decidir sobre el barri, la quotidianitat i la ciutat. Hi ha indignació, compromís i esperança, a Nou Barris i arreu: la Barcelona de la majoria, la que ha de guanyar i governar. Carregada de propostes realistes i transformadores. Per construir nous somnis i fer-los realitat.     

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